Lunes, 13 de Mayo del 2024

¿QUIEN FRACASA EL NUEVO EMPLEADO O LA EMPRESA?

¿QUIEN FRACASA EL NUEVO EMPLEADO O LA EMPRESA?

Una buena inducción en el trabajo no solo implica una introducción superficial a la organización, sino que profundiza en la cultura, relaciones y redes de información internas que son fundamentales tanto para el empleado como para la empresa.

Imagina una nueva contratación que entra en una empresa sin comprender la dinámica interna, las expectativas culturales o quiénes son las personas clave con las que necesita conectarse para hacer su trabajo de manera efectiva. Esta falta de comprensión puede llevar a malentendidos, falta de productividad e incluso a un sentimiento de alienación por parte del empleado. Seamos sinceros en cuantas empresas esto ocurre?

Es crucial entender que el proceso de incorporación no termina una vez que se firma el contrato, sino que es un proceso continuo que puede llevar semanas o incluso meses.

Ignorar este aspecto puede ser perjudicial tanto para el empleado como para la empresa.

Un empleado que no se siente bienvenido o que no entiende cómo encaja en la cultura de la empresa puede tener dificultades para adaptarse, lo que afecta su desempeño y su satisfacción laboral.

Por otro lado, una empresa que no invierte en un proceso de incorporación sólido corre el riesgo de perder talento, tener altas tasas de rotación y ver afectada su reputación como empleador deseable.

El enfoque del onboarding o inducción debe ir más allá de simplemente cumplir con los requisitos legales y presentar las responsabilidades del puesto. Debe abarcar la clarificación de roles y expectativas, la inculcación de la cultura organizativa y la facilitación de conexiones significativas dentro de la empresa.

Estos aspectos, conocidos como las "cuatro C" del onboarding o inducción son:

Cumplimiento.
Proporcionar al nuevo empleado manuales de políticas y procedimientos de la empresa.

Ofrecer capacitación sobre temas de cumplimiento, como normativas de seguridad en el lugar de trabajo o políticas de protección de datos.

Presentar al nuevo empleado a los sistemas y herramientas que necesitará para realizar su trabajo, como software específico, procedimientos de acceso a la red, etc.

Clarificación:

Organizar una reunión inicial con el supervisor para discutir las responsabilidades del puesto y las expectativas de desempeño.

Facilitar sesiones de orientación donde se describan con claridad los objetivos del equipo y cómo se relacionan con los objetivos generales de la empresa.

Proporcionar ejemplos de proyectos anteriores o tareas típicas del puesto para ayudar al nuevo empleado a comprender mejor lo que se espera de él.

Yo siempre recomiendo la primer semana reuniones de 15 minutos al iniciar y terminar el día con su jefe inmediato para alinear expectativas y responder inquietudes, no es una pérdida de tiempo es una inversión

Cultura

Programar sesiones informativas o presentaciones sobre la historia, los valores y la misión de la empresa.

Organizar actividades de integración, como almuerzos con compañeros de equipo o eventos sociales, para que el nuevo empleado conozca a sus colegas y se sienta parte de la comunidad.

Fomentar la participación del nuevo empleado en iniciativas de la empresa, como equipos de voluntariado o grupos de afinidad, que reflejen la cultura y los valores de la organización.

Conexión

Asignar un mentor o compañero de trabajo al nuevo empleado para ayudarlo a familiarizarse con la empresa y responder a sus preguntas.

Facilitar la participación del nuevo empleado en reuniones y eventos relevantes para establecer contactos dentro de la organización.

Proporcionar acceso a directorios internos o plataformas de comunicación para que el nuevo empleado pueda identificar rápidamente a las personas clave con las que necesita colaborar.

Son esenciales para que un nuevo empleado se sienta parte de la organización desde el principio y pueda contribuir de manera significativa a su éxito.

 

Podríamos decir que una buena inducción en el trabajo es una inversión estratégica que beneficia tanto a los empleados como a la empresa al establecer las bases para una integración efectiva, una mayor retención de talento y un ambiente de trabajo saludable y productivo.